De gustarte

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EL montaba en un beso de miel.

Que cuando se torcia, era pimiento.

Donde de vez en cuando se sentaba la menta,

buscando frenetica su replica potente.

Sonriendole maliciosa a su destino.

Sabia el beso, en su poder de humedad almibarada,

que ni mil endivias podrian amargarlo.

Exudaba el olor dulce del cacao y la vainilla

atontando los sentidos de aquellos que, distraidos,

lo rozaban.

Inhalaba frutos rojos

luego de batallas carnivoras,

y exhalaba en un grito, los sabores del mundo.

Mas temia el beso ser debil,

mas que a nada en el mundo.

Pues habia soportado en el Genesis,

el peso de su salvia expuesta.

Era tal su furia y rebeldia,

que bramia llamaradas de tabasco y jengibre,

para luego quedarse quieto sin pulso.

Quieto de mango tropical en tarde de verano.

Y paso mucho tiempo sin que el beso,

fuera bien besado.

Con los cuchillos en alto,

en guardia atento.

Hasta que un dia de lluvia healdo,

en el punto exacto en donde casi muere el tallo,

lo salvo la hoja de otro beso.

Y suspiro aliviado.

 

 

 

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